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Actualizado el Redacción de Devoción Católica 5 min de lectura

El santo rosario

Cómo rezar el rosario, paso a paso

Si nunca has rezado el rosario, o hace años que no lo haces, esta guía es para ti. Aquí tienes el orden completo, explicado con calma, y un esquema que puedes imprimir y tener junto a la cama.

1. La señal de la cruz. Se comienza diciendo: «Por la señal de la santa cruz…» o simplemente «En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».

2. El Credo. Se reza el Símbolo de los Apóstoles: «Creo en Dios, Padre todopoderoso…».

3. La apertura. Un padrenuestro, tres avemarías (por la fe, la esperanza y la caridad) y un gloria.

4. El primer misterio. Se anuncia el misterio (por ejemplo: «Primer misterio gozoso: la encarnación del Hijo de Dios»), se medita unos instantes, y se reza un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. En muchas tradiciones se añade después la oración de Fátima: «Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…».

5. Los cuatro misterios restantes. Se repite el mismo esquema con cada uno: anuncio, meditación breve, padrenuestro, diez avemarías, gloria.

6. Las letanías. Terminados los cinco misterios, se rezan las letanías de la Virgen (letanía lauretana), respondiendo «ruega por nosotros» a cada invocación.

7. La Salve. «Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…».

8. El cierre. Se termina como se empezó: con la señal de la cruz.

Amén.

Sobre el santo rosario

El rosario nació en la Edad Media como el «salterio de María»: quienes no sabían leer los ciento cincuenta salmos rezaban en su lugar ciento cincuenta avemarías, contándolas con cuentas. La tradición ha unido su difusión a santo Domingo de Guzmán y a la Orden de Predicadores, que lo extendieron por toda Europa. De ahí viene ese objeto que quizá guardas en un cajón: el rosario de cuentas gastadas de una madre o de una abuela, que ya es en sí una pequeña historia de fe.

Cada misterio es una escena del Evangelio que se contempla mientras se reza. Son veinte en total, repartidos en cuatro grupos de cinco —gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos, estos últimos incorporados por san Juan Pablo II en 2002—, y en cada rezo se medita un grupo, el que corresponde al día de la semana. Los tienes explicados uno a uno, con su pasaje del Evangelio y el día que toca, en los misterios del rosario.

Lo esencial no es la cantidad de avemarías, sino la calma con que se rezan. Pablo VI lo dijo con una imagen exacta: «sin contemplación, el rosario es un cuerpo sin alma» (Marialis cultus, 47; la frase la recoge después san Juan Pablo II en Rosarium Virginis Mariae, 12). Por eso cada misterio empieza con unos instantes de meditación. Y por eso el avemaría repite el saludo de Isabel a María — «bendita tú entre todas las mujeres» (Lc 1,42) — : rezar el rosario es, sencillamente, mirar a Jesús con los ojos de su Madre.

Si prefieres rezarlo acompañado, tenemos un rosario completo rezado en vídeo, con voz suave, pensado para la noche. Y si estás empezando y alguna oración no te sale de memoria, tienes los textos del padrenuestro, el avemaría, el gloria, el credo y la salve en las oraciones católicas básicas, además de la oración de la mañana y la oración de la noche.

Rézalo en vídeo, con voz suave

Este es el rosario completo de los misterios gozosos en vídeo, para rezarlo de noche sin tener que leer nada: solo cerrar los ojos y dejarte llevar por la voz.

Dura poco más de cuarenta y tres minutos, con la letanía completa al final. Puedes dejarlo puesto hasta quedarte dormido.

Rosario para dormir esta noche — Misterios Gozosos (voz suave)

La letanía lauretana: tres invocaciones que quizá no conocías

Al terminar los cinco misterios se rezan las letanías de la Virgen, llamadas lauretanas porque su forma se fijó en el santuario de Loreto. Son una larga lista de títulos de María —Madre del buen consejo, Torre de marfil, Estrella de la mañana, Reina de la paz— a los que se responde «ruega por nosotros».

La letanía no es un texto cerrado: ha ido creciendo con los siglos. Y aquí está el detalle que casi nadie cuenta: en 2020 el papa Francisco añadió tres invocaciones nuevas, dos dirigidas a María como Madre y una dedicada a los migrantes, que hoy forman parte del texto oficial y que muchas grabaciones y estampas todavía no incluyen. Cada una tiene su lugar fijo dentro de la lista; no van al final.

La tercera dice mucho del pontificado que la propuso: coloca a los que se han tenido que ir de su casa dentro de la oración de toda la Iglesia. Si rezas la letanía con un devocionario antiguo, no pasa nada; pero ahora sabes que puedes añadirlas, y que al hacerlo rezas la letanía tal como la reza hoy la Iglesia. Tienes el texto entero, con las 55 invocaciones en su orden oficial, en la letanía lauretana completa.