Evangelio del domingo 9 de agosto: Dios no estaba en el viento (Mt 14,22-33)
Evangelio del domingo: Mateo 14,22-33 · Domingo XIX del Tiempo Ordinario (ciclo A)
- Lectura del evangelio: Mateo 14,22-33
- Día litúrgico: domingo XIX del Tiempo Ordinario, ciclo A
- Color: verde
- Otras lecturas: 1 Reyes 19,9a.11-13a y Romanos 9,1-5
Hoy las lecturas del domingo cuentan dos veces la misma cosa. En la primera, el profeta Elías espera a Dios en la boca de una cueva y lo busca en un huracán, en un terremoto y en un fuego; y Dios no está en ninguno de los tres. En el evangelio, los discípulos ven venir a Jesús por el agua en plena tormenta y lo primero que piensan es que es un fantasma.
¿Por qué Dios no estaba en el viento ni en el terremoto?
Conviene recordar cómo llega el profeta Elías a esa cueva del monte Horeb. Llega huyendo, agotado y desmoralizado, después de haber pedido a Dios que le dejara morirse (cf. 1 Re 19,4). Y cuando por fin Dios se le manifiesta, no lo hace en nada de lo que él estaba mirando: pasa en una brisa suave, casi nada, un hilo de silencio. Elías solo entonces se tapa la cara (cf. 1 Re 19,12-13).
Esto es lo incómodo del asunto. Nosotros pedimos señales grandes. Que se arregle la analítica, que llame ese hijo, que aparezca el trabajo, y entonces creeremos. Pedimos huracán. Y a Dios se le suele oír en el registro contrario: en una frase que alguien te dice sin darle importancia, en un rato de paz raro a media tarde, en las ganas de perdonar que aparecen sin saber de dónde.
El evangelio lo dice con otra imagen. Jesús llega de madrugada, andando sobre el agua, y no lo reconocen: creen que es un fantasma (cf. Mt 14,25-26). Lo que les da miedo no es la tormenta —eran pescadores, sabían de tormentas—, sino la forma inesperada en que aparece el que viene a salvarlos. Cuántas veces habrá pasado Dios por casa con una cara que no esperábamos y le hemos tenido miedo.
Por eso el domingo tiene sentido. Una hora sin ruido, a la misma hora de siempre, en el mismo sitio de siempre, es exactamente el tipo de sitio donde suena una brisa suave. No hace falta que pase nada espectacular; de hecho, si el pasaje de Elías tiene razón, es mejor que no pase.
Para llevar hoy
Busca hoy diez minutos de silencio de verdad, sin pantalla y sin música. No para pedir nada: solo para dejar de hacer ruido tú. Si te ayuda tener palabras, aquí están las oración de la mañana y la oración de la noche.
Oración para hoy, domingo 9 de agosto
Señor, perdona el ruido con que te busco. Estoy pendiente de la señal grande y se me escapan las pequeñas, que son las tuyas. Dame el oído de Elías para reconocerte en la brisa, y la calma de saber que, aunque yo crea que eres un fantasma, eres tú el que viene. Amén.
Oración compuesta por Devoción Católica.
Preguntas frecuentes
¿Qué evangelio se lee el domingo 9 de agosto de 2026?
Mateo 14,22-33, en el domingo XIX del Tiempo Ordinario, ciclo A. Es el episodio de la tormenta en el lago: los discípulos no reconocen a Jesús cuando se les acerca de madrugada y creen que es un fantasma. Se proclama junto a 1 Reyes 19,9a.11-13a, el profeta Elías en el monte Horeb, y Romanos 9,1-5.
¿Qué relación tiene con la primera lectura de Elías?
Las dos lecturas hablan de reconocer a Dios cuando llega de un modo inesperado. A Elías, Dios no se le manifiesta en el huracán ni en el terremoto, sino en una brisa suave; a los discípulos, Jesús se les acerca de una forma que al principio les da miedo.
¿Es este el mismo pasaje que se leyó el 3 de agosto?
Es prácticamente el mismo, sí: aquel lunes ferial se leía Mateo 14,22-36 y hoy, domingo, se lee Mateo 14,22-33. Cambia el contexto litúrgico y cambian las lecturas que lo acompañan, y con ellas el acento del comentario. Puedes leer el otro enfoque en el comentario del 3 de agosto.
Si el domingo te apetece alargar la oración, aquí tienes cómo rezar el rosario paso a paso.
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