Evangelio de hoy, 5 de agosto: la mujer que no se cansó de pedir (Mt 15,21-28)
Evangelio de hoy: Mateo 15,21-28 · Miércoles de la semana XVIII del Tiempo Ordinario
- Lectura del evangelio: Mateo 15,21-28
- Día litúrgico: miércoles de la semana XVIII del Tiempo Ordinario
- Color: verde (blanco si se celebra la memoria libre de la Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor)
Una mujer cananea —extranjera, pagana, de fuera del pueblo de Israel y sin nombre en el relato— persigue a Jesús por el camino, llamándole «Hijo de David» y pidiendo a gritos piedad para su hija atormentada (cf. Mt 15,22). Y Jesús, al principio, no le contesta nada. Es una de las páginas más desconcertantes del evangelio, y también de las más útiles para quien lleva años pidiendo algo que no llega.
¿Por qué Jesús no le responde a la mujer cananea?
Empecemos por lo que duele, que es el silencio. Esta mujer no pide para sí: pide por una hija que sufre. Y lo primero que recibe no es un no, que al menos sería una respuesta: es nada. Cualquiera que haya rezado mucho tiempo por una enfermedad, por un hijo que se ha ido de casa o por un trabajo que no aparece reconoce ese silencio y sabe lo que pesa.
Fíjate en lo que ella hace con él. No se ofende ni se marcha. Los discípulos, que sí hablan, lo que piden es que se la quiten de encima. Ella sigue ahí. Y cuando Jesús le pone delante el orden con que Dios va cumpliendo sus promesas —primero el pueblo de Israel, después las demás naciones—, la mujer no discute ese orden: se mete dentro de él. Si en la mesa hay hijos y hay migajas, ella se conforma con las migajas, porque sabe de quién es la mesa.
Ahí está el giro de la escena. Jesús alaba su fe sin ponerle una sola reserva y le concede lo que pedía (cf. Mt 15,28). Y conviene no pasar por alto a quién se lo dice: no a un discípulo de los que llevaban meses caminando con él, sino a una mujer de fuera, de la que no sabemos ni el nombre. La fe que le gusta a Dios no siempre está donde uno la busca.
Hoy, además, el calendario permite celebrar la memoria de la dedicación de Santa María la Mayor, la gran basílica romana consagrada a la Virgen. La coincidencia se lee sola: una madre que no deja de insistir por su hija, y una Madre que no deja de insistir por todos nosotros. Es el mismo oficio, y a las dos les hace falta la misma terquedad buena.
Para llevar hoy
Vuelve hoy a pedir por eso que llevas mucho tiempo pidiendo y que ya casi has dejado de nombrar. Ponle palabras otra vez, aunque parezca que no sirve de nada. Y si no te salen tuyas, tienes las de siempre en las oraciones católicas básicas.
Oración para hoy, miércoles 5 de agosto
Señor, sabes lo que llevo años pidiéndote y sigo sin ver. No me quites las ganas de llamar a tu puerta. Dame la fe de esta mujer, que se contentaba con las migajas porque conocía la bondad del que reparte el pan. Y acuérdate hoy de las madres que velan a un hijo enfermo. Amén.
Oración compuesta por Devoción Católica.
Preguntas frecuentes
¿Qué evangelio se lee hoy, 5 de agosto de 2026?
Mateo 15,21-28, en el miércoles de la semana XVIII del Tiempo Ordinario. Es el pasaje de la mujer cananea que suplica por su hija y a la que Jesús acaba alabando la fe.
¿Por qué Jesús habla del pan de los hijos y de los perritos?
Está expresando con una imagen de la época el orden de la historia de la salvación: la promesa se dirige primero al pueblo de Israel y desde él se abre a todas las naciones. La mujer no discute ese orden; lo acepta y encuentra su sitio dentro de él, y esa respuesta es la que Jesús alaba.
¿Qué se celebra el 5 de agosto?
El día litúrgico es el miércoles de la semana XVIII del Tiempo Ordinario, y se ofrece como memoria libre la Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, una de las cuatro basílicas mayores de la ciudad.
Si quieres alargar hoy la oración por alguien que sufre, aquí tienes cómo rezar el rosario paso a paso y la oración de la noche.
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