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Actualizado el Redacción de Devoción Católica 7 min de lectura

Las oraciones más rezadas del catolicismo, con el texto completo y qué significa cada una

  • Qué encontrarás aquí: Padrenuestro, Avemaría, Gloria, Credo y Salve
  • Origen de los textos: fórmulas tradicionales, de uso común en España, de dominio público
  • Para qué sirve esta página: tenerlas todas juntas, a mano, para repasar, enseñar o rezar en el momento

Las oraciones católicas básicas son cinco: el Padrenuestro, el Avemaría, el Gloria, el Credo y la Salve. Son las primeras que se aprenden, las que estructuran el rosario y la misa, y muchas veces lo único que queda en la memoria cuando ya ha fallado casi todo lo demás. Aquí tienes el texto completo de cada una, tal como se reza habitualmente en España, con una explicación breve de qué significa y cuándo se usa.

  1. Padrenuestro — la oración que enseñó Jesús
  2. Avemaría — el saludo del ángel a María
  3. Gloria al Padre — la alabanza a la Trinidad
  4. Credo — el Símbolo de los Apóstoles
  5. Salve — la antífona que cierra el rosario

Padrenuestro

Es la oración que el propio Jesús enseñó a sus discípulos cuando le pidieron que les enseñara a rezar (cf. Mt 6,9-13 y Lc 11,2-4). Por eso se la llama también la Oración del Señor, y por eso encabeza esta lista: todas las demás oraciones cristianas se entienden a su luz.

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Se reza a diario en la misa, es la primera cuenta grande de cada misterio del rosario —abre cada decena, antes de las diez avemarías—, y muchos la rezan por su cuenta al despertar o al acostarse. Si quieres verlo en su sitio dentro del rezo, tienes también cómo rezar el rosario paso a paso, donde el Padrenuestro abre cada misterio.

Avemaría

Es el saludo del ángel Gabriel a María en la Anunciación (cf. Lc 1,28), unido a las palabras de su pariente Isabel cuando la visita (cf. Lc 1,42), más una segunda parte que es súplica de la Iglesia, no cita bíblica.

Dios te salve, María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Es la oración que más veces se repite en el rosario: cada misterio se reza con un Padrenuestro, diez avemarías y un Gloria. Fuera del rosario, muchos la rezan sueltas, tres seguidas, al empezar o terminar el día.

Gloria al Padre

Es la doxología menor —así la llama la tradición, frente al Gloria grande de la misa—: una alabanza a la Trinidad que cierra casi cualquier tanda de oraciones, del rosario a los salmos.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Se reza tras cada Padrenuestro y sus diez avemarías en el rosario, y es también la fórmula con que terminan los salmos en la Liturgia de las Horas. Es la oración más corta de esta página y, para muchos, la que sale sola en un segundo.

Credo (Símbolo de los Apóstoles)

Es el antiguo símbolo bautismal de la Iglesia de Roma, considerado como el resumen fiel de la fe de los Apóstoles (cf. CIC 194), organizado en torno a las tres Personas de la Trinidad: el Padre creador, el Hijo redentor y el Espíritu que da vida a la Iglesia.

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.

Se reza al empezar el rosario, después de la señal de la cruz, y es también la profesión de fe que se aprende para la primera comunión. No es la única fórmula del Credo que usa la Iglesia —en la misa dominical se reza normalmente el Credo Niceno-Constantinopolitano, más largo—, pero esta, la de los Apóstoles, es la de uso popular y la que casi todos llevan en la memoria.

Salve (Salve Regina)

Es una de las antífonas marianas más queridas de la tradición cristiana, nacida en la Edad Media: un saludo a María como madre y como esperanza en medio de las dificultades de la vida.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Amén.

Al terminar el rosario suele añadirse este versículo:
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Cierra tradicionalmente el rosario y también las completas, la última oración del día en la Liturgia de las Horas. Es, junto al Padrenuestro y el Avemaría, una de las oraciones que más acompañan la vida de un católico practicante.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las oraciones básicas de un católico?

Las cinco de esta página —Padrenuestro, Avemaría, Gloria, Credo y Salve— son las que se enseñan primero, en catequesis y en familia, y las que estructuran el rosario y buena parte de la vida de oración cotidiana.

¿Hace falta memorizarlas para rezar el rosario?

Ayuda, pero no es obligatorio: puedes tener esta página abierta y seguirla mientras rezas. Con el tiempo, de tanto repetirlas, salen solas.

¿Por qué el Padrenuestro y el Avemaría tienen partes que no están en la Biblia?

El Padrenuestro es la oración que enseñó el propio Jesús, y su texto recoge lo que transmiten los evangelios (cf. Mt 6,9-13 y Lc 11,2-4). El Avemaría une dos saludos bíblicos —el del ángel (cf. Lc 1,28) y el de Isabel (cf. Lc 1,42)— a una segunda parte, «Santa María, Madre de Dios…», que la Iglesia fue añadiendo con los siglos; algo parecido ocurre con el Gloria y la Salve. Que no sean cita literal de la Escritura no las hace menos oración de la Iglesia: son fórmulas de la Tradición, rezadas durante siglos.

Si quieres rezarlas todas juntas y con calma, tienes cómo rezar el rosario paso a paso, y si prefieres una oración corta para cerrar el día, aquí tienes la oración de la noche.